Stmo. Cristo del Buen Fin
 

Fotos: Rafael Márquez Márquez

El primer lunes de Cuaresma, como es ya tradicional tuvo lugar el Vía Crucis conjunto de las Cofradías de Sevilla que organiza el Consejo y que ha sido presidido en esta ocasión por la imagen del Stmo. Cristo del Buen Fin de la Hermandad Franciscana del Miércoles Santo.
El cortejo salía de San Antonio de Padua a las seis de la tarde. Mucho público en todo el recorrido, especialmente entre el Duque y la Catedral.

El itinerario de ida fue: San Vicente, Plaza de San Antonio, Marqués de la Mina, Alcoy, Eslava, Plaza de San Lorenzo, Conde de Barajas, Jesús del Gran Poder, Plaza del Duque, Campana, Sierpes, Plaza de San Francisco, Hernando Colón, Alemanes, Placentines, Plaza de la Virgen de los Reyes y Puerta de Palos. El Stmo. Cristo fue portado por Hermandades, medios de comunicación y personas

invitadas expresamente para dicho acto. A continuación les ofrecemos el texto de las Estaciones del Vía Crucis acompañadas por un reportaje fotográfico.

 

 

 

I  Estación                        La agonía de Jesús en Getsemaní

Jesús fue con ellos a un huerto llamado Getsemaní, y dijo a los discípulos: "Quedaos aquí mientras voy más allá a orar". Se llevó consigo a Pedro y a los dos hijos del Zebedeo; y comenzó a sentir tristeza y angustia. Y les dijo: "Me muero de tristeza. Quedaos aquí y velad conmigo". Avanzó unos pasos más, cayó de bruces y se puso a orar así: "Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz; pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú". Volvió a los discípulos, los encontró dormidos y dijo a Pedro: "¿Conque no habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad para que no caigáis en tentación. El espíritu está dispuesto, pero la carne es débil". De nuevo, por segunda vez, se fue a orar, diciendo: "Padre mío, si no es posible que este cáliz pase sin que yo lo beba, hágase tu voluntad".
Del Evangelio según San Mateo: (26, 36-46)

 

II  Estación         Jesús, traicionado por Judas, es arrestado

Aún estaba hablando, cuando llegó Judas, uno de los doce, y con él un gran tropel de gente con espadas y palos, enviados por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. El traidor les había dado esta señal: "Al que yo bese, ese es; prendedle". Se acercó a Jesús y le saludó: "¡Hola, maestro!", y lo besó. Entonces se acercaron a Jesús, le echaron mano y lo prendieron. Uno de los que estaban con Jesús sacó la espada, dio un golpe al criado del sumo sacerdote y le cortó una oreja. Jesús le dijo: "Vuelve la espada a su sitio, que todos los que manejan espada a espada morirán. ¿O crees que no puedo pedir ayuda a mi Padre, que me mandaría ahora mismo más de doce legiones de ángeles? Pero, ¿cómo se cumplirían entonces las Escrituras, según las cuales tiene que suceder así?".
Del Evangelio según San Mateo (26, 47-56 a)

 

III  Estación                Jesús es abandonado por los suyos

Jesús les dijo: "Yo seré para vosotros esta noche ocasión de caída, pues así dice la Escritura: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas del rebaño. Pero después resucitaré e iré delante de vosotros a Galilea". Pedro le dijo: "Aunque fueras para todos ocasión de caída, para mí no". Jesús le dijo: "Te aseguro que esta misma noche, antes de que el gallo cante, me negarás tres veces". Pedro le dijo: "Aunque tenga que morir contigo, jamás te negaré". Y lo mismo dijeron todos los demás. Entonces todos los discípulos lo abandonaron y huyeron.
Del Evangelio según San Mateo (26,3l-35.56b)

 

IV  Estación                Jesús es condenado por el Sanedrín

Los sumos sacerdotes y el tribunal supremo en pleno buscaban un falso testimonio contra Jesús para condenarle a muerte. Pero no lo encontraron, aunque se presentaron muchos testimonios falsos. Al fin llegaron dos que dijeron: "Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios y en tres días reedificarlo". El sumo sacerdote se levantó y dijo: "¿No respondes nada a lo que éstos atestiguan contra ti?" Pero Jesús permaneció callado. El sumo sacerdote le dijo: "¡Te conjuro por Dios vivo que nos digas si tú eres el Mesías, el hijo de Dios!". Jesús contestó: "Tu lo has dicho. Y os declaro que desde ahora veréis al hijo del hombre sentado a la diestra del Padre y venir sobre las nubes del cielo". Entonces el sumo sacerdote se rasgó las vestiduras y dijo: "¡Ha blasfemado! ¿ Qué necesidad tenemos ya de testigos? Habéis oído la blasfemia. ¿Qué os parece?". Ellos respondieron: "¡Es reo de muerte!".
Del Evangelio según San Mateo. (26, 59-67)

 

Autor:©  Rafael Márquez

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