28 de Diciembre 2008*. Domingo de la Octava de Navidad

La Sagrada Familia. Iglesia de San Roque. Sevilla

Este domingo de la octava de Navidad es al mismo tiempo la festividad de la Sagrada Familia de Nazaret. El Hijo de Dios ha venido al mundo a través de la Virgen, cuyo nombre era María; ha nacido en Belén y crecido en Nazaret, bajo la protección de un hombre justo, llamado José.

Jesús fue desde el principio el centro de su gran amor, lleno de solicitud y de afecto; ésta fue la gran vocación de ambos, su inspiración, el gran misterio de sus vidas. En la casa de Nazaret «el niño iba creciendo y robusteciéndose, y adelantaba en saber; y el favor de Dios lo acompañaba» (Lucas 2,52). Fue obediente y sumiso, como un hijo debe serlo con sus padres. Esta obediencia por parte de Jesús en Nazaret frente a María y José ocupa casi todos los

años vividos por él sobre la tierra y, por consiguiente, constituye el período más largo de la obediencia total e ininterrumpida de Jesús al Padre Celestial. No son muchos los años que Jesús dedicó al servicio de la Buena Nueva y, finalmente, al sacrificio de la Cruz. En la festividad de la Sagrada Familia de Nazaret, la Iglesia, a través de la liturgia de este día, expresa sus mejores y más fervientes felicitaciones a todas las familias del mundo.

    Evangelio Lc. 2, 41-52:

Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua. Cuando Jesús cumplió los doce años, subió también con ellos a la fiesta, pues así había de ser. Al terminar los días de la fiesta regresaron, pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que sus padres lo supieran.
Seguros de que estaba con la caravana de vuelta, caminaron todo un día. Después se pusieron a buscarlo entre sus parientes y conocidos. Como no lo encontraran, volvieron a Jerusalén en su búsqueda. Al tercer día lo hallaron en el Templo, sentado en medio de los maestros de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas.

La Trinidad en la tierra. Juan de Uceda
Museo de Bellas Artes. Sevilla

Todos los que le oían quedaban asombrados de su inteligencia y de sus respuestas.
Sus padres se emocionaron mucho al verlo; su madre le decía: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo hemos estado muy angustiados mientras te buscábamos.» El les contestó: «¿Y por qué me buscaban? ¿No saben que yo debo estar donde mi Padre?»

Pero ellos no comprendieron esta respuesta. Jesús entonces regresó con ellos, llegando a Nazaret. Posteriormente siguió obedeciéndoles. Su madre, por su parte, guardaba todas estas cosas en su corazón. Mientras tanto, Jesús crecía en sabiduría, en edad y en gracia, ante Dios y ante los hombres.

* Festividad movible

  [ Monografía: Navidad Cofrade en Sevilla  ]

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